Al principio cuando nacimos y nos toco ver el mundo todo estaba bien, las personas estaban contentas y agradecían nuestra presencia, las flores crecían felices conmigo y también con mi hermana, los cultivos también lo hacían junto a mi hermana y a mi. Entonces pensamos que eramos queridas, nos sentimos amadas. Y nuestro ego estaba cerca de nuestra madre, muy alto.
Mis otras dos hermanas también se sentían así, ellas eran mas agradables que nosotras, más estables. Todos decían lo lindas que son... Así que decidimos quedarnos donde estábamos, cada hermana de un lado. Todas hacíamos nuestro mejor esfuerzo para que cada una de nuestras características fuera increíble.
Pronto las cosas empezaron a cambiar, a las personas les comenzó a molestar la manera de expresar mi amor. Decían que era sofocante, y que hacía mal a sus cosechas y a sus aguas. Por lo bajo susurraban que era mas linda la otra hermana, esa que hacia que todo se renovara con su briza.
De mi géminis decían que los ahogaba, que los ponía enfermos, y que sus casas y construcciones se venían abajo gracias a ella. Ellos rumoreaban que preferían a nuestra otra hermana, ya que con ella todo eran colores y brotes.
Nuestras lindas hermanas no querían salir de donde estaban pues todos las amaban allí, pero por nosotras dos ellas nos cedieron el lugar.
Pero los comentarios eran los mismos, nos sentíamos mal, ¿Era acaso nuestra culpa? Deber ser nuestra culpa. Quizás no sabemos amar, o exigimos mucho de esas personas. No deberíamos pedir tanto, quizá no nos lo merecemos.
Así que volvimos a cambiar. Nuestras hermanas nos reprendieron, nos dijeron que somos hermosas y nos merecemos mucho, que no esta mal pedirlo.
Así continuamos cambiando de lugar, lo repetimos hasta que regresamos a nuestra posición original. Y entonces sucedió:
La gente nos quiso de nuevo, nos decían cuanto nos extrañaron y lo buenas que eramos. ¡Nos alegramos tanto...! Tanto que los amamos otra vez con toda la fuerza de nuestro ser. Y, como nos dijeron nuestras hermanas, queriamos que ese amor fuera reciproco, esperábamos eso. Pero no fue así, ellos no nos amaron como esperábamos, nos decían que eramos mañosas por esperar que ellos nos amaran después de "lo que les hacíamos". Nuestras hermanas nos dijeron lo mismo: "Pues, no sean tan exigentes".
Ahora, seguimos cambiando de posición, cada tres meses una le cede el lugar a la otra... Pero, no lo entiendo. cuando estábamos triste nuestras hermanas nos decían que no estuviéramos así, que merecíamos mucho y que eso teníamos que pedir. Y cuando pedimos eso, cuando estábamos felices, nos dijeron que estaba mal, que no deberíamos exigir tanto. ¿Qué es eso que les hacemos? Invierno y yo sólo entregamos nuestro amor como sabemos hacerlo cada una a su manera... Quizá debamos ser mas como nuestras hermanas Primavera y Otoño...



