Amo las palabras.
Las amo con suavidad y cariño
como se aman las cosas bellas.
Amo las palabras
las amo, también, con deseo,
con muchos deseos y pasión.
Amo las palabras como las amaría un sordo.
Y las respeto.
Temo terriblemente a las palabras, temo herirte
y herirme.
Odio el silencio.
Ese silencio vacío, no el íntegro.
Amo el silencio cargado de palabras.
Y amo las palabras cargadas de silencio.