Quiero recordarlo cuando sea necesario. Lo haré.
sábado, 28 de mayo de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
Pensar, pensar...

Hoy no es mi día.
Tengo tanto que decir, pero, lamentablemente es un mensaje con nombre.
Y sé que no podre hacerlo llegar.
Odio tener que guardarme las cosas. Porque ya lo he hecho y no quiero más de eso.
Si tuviera más talento, escribiría una canción. Talvez lo haga.
Soy una maraña de pensamientos con patas.
Ya hare algo para desenrredarme.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Aplausos.
En la calle principal de Las ánimas estan realizando trabajos. Hoy ha estado lloviendo bastante, y sumado a lo anterior, se han formado muchas posas de agua (notese que en Valdivia las "posas" de agua son como mini lagunas...)La lluvia sigue cayendo hasta ahora.
Una muchacha estaba de un lado de la calle, intentando atravesarla y mantenerse seca; sin mucho éxito en realidad. Un joven la vio y decidio hacer algo inusual: se ofrecio y la cargo hasta el otro lado, ella quedo intacta, él, empapado pero con el número de telefono de la chica y con todo su agradecimiento.
La escena fue observada por todos los conductores que estaban detenidos y muchas personas que iban caminando por el lugar. Todos aplaudían.
Notable.
martes, 17 de mayo de 2011
Vitácora de un oído.
Primero: el sonido del silencio. Despertó pero sólo por fuera.Un vehiculo atravesando la calle, quizá un furgón o algo más grande. Un gato pedia comida en algun lugar. El rítmico respirar, o quizá "no" respirar, de una persona en la habitación más proxima. El cuchillo a través del pan crujiente. El ruido del viento que dejaba tras su paso, los microbuses. Miles de pasos. Escaleras. Una confesión. Luego la voz familiar... ¡Ah, que tranquilidad!. El chisporroteo del sartén y su delicioso sonido, luego el agua bailoteando en su superficie. Chorros que acaban en una gota sola. "Tilin", "tilan", cantan los platos.
¿Qué paso?... ¡Aah!... el silencio otra vez. Que bien se escucha eso.
La música era alegre, así que fue lindo escucharla otra vez.
Agua... cayendo como lluvia, ¿Les dije que amo su voz?. Otra vez el viento, pero ahora no es tan agradable, tengo frío y eso hace que me sienta mal a veces. Nuevas voces, amistosas y amables... A ti te conosco. Otro idioma, pero no lo siento muy lejano, te entiendo.
Otra voz... pero esta es diferente. Me estremece y me emborracha a la vez. No lo entiendo, pero quiero seguir escuchandola. Dime más.
Música... no le presto mucha atención, por hoy.
El sonido de la leña al quemarse... me gusta. Esta voz... es la voz más tranquilizadora que he oido. Ecos... Finalmente el sonido de las teclas.
¿Qué seguira a continuación?...
jueves, 12 de mayo de 2011
Crueldad.
No sé como comenzar.
Creo que las mujeres somos muy crueles cuando nos enojamos.
Todos pueden serlo cuando se enojan, pero creo que hay algo en nosotras que es peor.
Es como si nos tranformaramos en otras personas. Como el enojo y ceguedad que porovoca el alcohol, pero en este caso las hormonas.
Sí, los hombres también lo pueden ser, y quizá lo son, pero creo que en ellos es más por omisión.
No lo sé. Talvez exajero... talvez generalizo. Quizás es sólo una percepción aislada, pero es lo que estoy percibiendo ahora.
Las palabras pueden ser muy crueles, las actitudes también. El no pensar del todo las cosas le inyectan esta característica a nuestra voz y nuestros gestos; la rápidez del momento, los sentimientos agolpados, el temperamento.
En otro momento dije que el buen habla es un don, que debe moldearse y usarse con sabiduría, también creo que el ser humano esta hecho para la comprensión y el aprendizaje; deberíamos honrar esta misón y aprender a hablar con prudencia y sinceridad.
En fin... sólo son palabras de una joven que intenta aprender día a día de este mundo tan grande.
Creo que las mujeres somos muy crueles cuando nos enojamos.
Todos pueden serlo cuando se enojan, pero creo que hay algo en nosotras que es peor.
Es como si nos tranformaramos en otras personas. Como el enojo y ceguedad que porovoca el alcohol, pero en este caso las hormonas.
Sí, los hombres también lo pueden ser, y quizá lo son, pero creo que en ellos es más por omisión.
No lo sé. Talvez exajero... talvez generalizo. Quizás es sólo una percepción aislada, pero es lo que estoy percibiendo ahora.
Las palabras pueden ser muy crueles, las actitudes también. El no pensar del todo las cosas le inyectan esta característica a nuestra voz y nuestros gestos; la rápidez del momento, los sentimientos agolpados, el temperamento.
En otro momento dije que el buen habla es un don, que debe moldearse y usarse con sabiduría, también creo que el ser humano esta hecho para la comprensión y el aprendizaje; deberíamos honrar esta misón y aprender a hablar con prudencia y sinceridad.
En fin... sólo son palabras de una joven que intenta aprender día a día de este mundo tan grande.
martes, 3 de mayo de 2011
Mi primer Haiku.
lunes, 2 de mayo de 2011
Siguiendo mi tématica anterior, les presento un ensayo escrito por Rosemary Mills, Supervisora de la Residencia Balgoman en Kent, en el año 1985; para el concurso al Premio al mejor ensayo sobre Enfermería de Society of Geriatric Nursing del Royal College of Nursing.
Los invito a reflexionar...
Ruego apasionado a una futura enfermera
Voy a presentarme porque en el año 2010 cumpliré 70 años y seré una anciana, tal vez paciente suya. Como quizás entonces ya no podré expresarle mis deseos, aprovecharé para decirle ahora como me gustaría que me trataran.
En primer lugar quisiera preservar mi identidad. Soy la Sra. Rosemary Mills y así deseo que me llamen. No quiero que se refieran a mí como “la Abuela” o “Rosa” o “la Sra. De la cama 9”. Respondo al nombre que resulta más familiar, el mío, Sra. Rosemary Mills.
Mi mundo se hará mucho más pequeño en la sala de internación, por eso le pido que comparta su mundo conmigo. Hábleme de su familia, de sus amigos o de cómo pasó su día libre. Déjeme contarle mi ayer y trate de manifestar un interés genuino cuando le digo todos los días lo mismo.
Tener una vida privada y tener momentos de soledad será algo sumamente importante para mí. Podría darme una habitación individual? Como probablemente no será posible, le pido por favor que corra las cortinas alrededor de mi cama cuando vaya a lavarme o vestirme. Si tiene que bañarme quisiera que respetara lo más posible mi intimidad y mi dignidad. Si no pudiera vestirme por mí misma, me gustaría que cuide lo más posible mi apariencia; por favor, en las medias, no me haga un nudo sobre la rodilla.
Durante el día, podría haber algunos momentos de silencio?. No es necesario dejar el televisor encendido permanentemente aunque nadie lo mire.
A la hora de comer, si no puedo cortar los alimentos, espero que lo haga por mí. Si es necesario, comeré con una cuchara, pero en ese caso, sírvame en un plato hondo para no tener que luchar largo rato antes de atrapar un trozo que resbala. Podría darme una servilleta?. Puede ser de papel, pero decididamente no me ponga un babero. No me rete cuando se me vuelca el té, ni suspire con impaciencia porque hago todo muy lentamente.
Si ya no puedo controlar mis esfínteres, sígametratando como a un ser humano. Trate de no fruncir la nariz en señal de disgusto cuando vean que mojo la cama, no me llame sucia, ni me avergüence, no crea que lo hago a propósito. Espero que me ponga pañales especiales y no una sonda para comodidad de ustedes. No quiero caminar en compañía de una bolsa de orina.. Sería una curiosidad para mis nietos y una vergüenza para mí.
Será muy amable si Ud. manifestara interés por mi familia, mis fotografías o mis nietos cuando vienen a verme, pero sería muy descortés si me preguntara por qué mi hija no se ocupa de mí oporqué mi hijo y su familia no me ofrecen su casa. Tal vez esté demasiado inválida para que ellos puedan cuidarme o quizás no estén preparados para intentarlo; de cualquier forma no querré que me lo recuerden.
Si perdiera mi lucidez y no entendiera lo que quiera, por favor no me grite, porque sólo conseguirá asustarme y confundirme más, hasta podría ponerme agresiva; por favor tráteme con amabilidad porqué así sí la voy a entender.
Parece que mis deseos y necesidades no tienen fin, pero en realidad son muy simples. Sólo quiero calor, comer bien y una persona bondadosa que me cuide.
Le he dado mucho en que pensar y temo que no solamente tendrá que pensar en mí, sino también en lugar mío. Si Ud. estuviera internada durante tanto tiempo, acaso no pediría lo mismo?
Los invito a reflexionar...
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